¡Hola, people!
Hoy vamos a viajar en el tiempo de
la mano de la tecnología, acompañando a las lenguas. Mi generación fue pionera
en las nuevas tecnologías, aunque hasta que no llegué a la universidad no tuve
mi primer ordenador, mis primeras conexiones a Internet y la entrega de
trabajos en aquellos disquetes negros, ¿os acordáis?
La Facultad de Filología en la
que estudié, al igual que yo, no era muy tecnófila, por lo que sobreviví mis
años universitarios sin apenas recursos digitales. Entonces, llegó mi beca Erasmus, y
seguidamente, mi beca como Auxiliar de Conversación. Estuve dos años fuera de
España, y fue cuando descubrí la importancia de la tecnología en la enseñanza y
aprendizaje de idiomas. Descubrí las redes sociales y lo útiles que pueden
llegar a ser para fomentar la interculturalidad y la adquisición de una lengua
extranjera, al igual que otros muchos recursos digitales.
Tras mis años de estudiante,
llegaron mis años de docente, vinculada siempre a la tecnología digital,
ligeramente, y no de manera excesiva, ha tenido que llegar una pandemia para
ser totalmente consciente de la necesidad de desarrollar la competencia digital,
algo esencial hoy en día.
Las ventajas que puede aportar la
tecnología a la enseñanza de lenguas son muchas, y seguramente al nombrarlas se
nos olvide alguna. La era digital en la que vivimos cuenta con muchísimos
recursos en línea, a los que hace años era imposible e impensable acceder: vídeos y
películas, audios y canciones, actividades interactivas, juegos, diccionarios…gracias
a los cuales se puede enseñar y aprender desde cualquier lugar del mundo y en cualquier momento.
En el ámbito pedagógico, todos estos
recursos facilitan el aprendizaje de una lengua y aporta la flexibilidad de
utilizarlos según la necesidad y disponibilidad del alumno. Profesores nativos
pueden impartir sus clases desde cualquier parte del mundo. Desarrollar la
competencia digital nos puede acercar a un aprendizaje más significativo y real,
lejos de aquel aprendizaje vivido en las aulas a finales de los 80 y principios de los 90.
Cualquier usuario tiene al alcance todos estos recursos, lo cual desarrolla al
mismo tiempo, su autonomía e independencia.
Como docentes, tenemos
acceso a numerosos recursos y aplicaciones que nos ayudan a que las clases para
nuestros nativos digitales sean más atractivas visualmente y motivadoras, la
mayoría de nuestros alumnos han nacido y crecido en un mundo digitalizado, somos
nosotros los que tenemos que actualizarnos para estar a su nivel. Ya se sabe
que en estos casos se trata de Renovarse
o Morir.
Para finalizar, me gustaría
añadir un pero a este mundo tecnológico, como en todos los ámbitos de la vida, el uso es bueno, pero
el abuso no. Debemos ser competentes para enseñar a nuestros alumnos a
desarrollar un buen uso de la tecnología digital y que aprovechen al máximo todas las
posibilidades que esta nos brinda, pero que nunca se olviden que leer un buen
libro en papel, tomar un café con amigos o pasear por un camino sin cobertura, son
también necesidades esenciales en nuestras vidas.

Hola, Ana:
ResponderEliminarMuchas gracias por compartir tu experiencia. Aprovechando que te has animado a contarnos que comenzaste tu andadura con las tecnologías en tu Erasmus, me gustaría preguntarte si crees que había una gran diferencia respecto al avance tecnológico en la enseñanza fuera de España. Yo estuve hace 5 años de Erasmus en Francia y me pareció todo lo contrario, en las universidades francesas les encanta el método PPP, el papeleo y nada de TICs me impactó mucho, la verdad.
Por otra parte me ha gustado mucho que hayas utilizado la frase renovarse o morir, no puedo estar más de acuerdo. La sociedad avanza, la tecnología avanza y la educación debe avanzar también.
Como último comentario, decirte que comparto tu opinión sobre descansar de vez en cuando de ellas, del móvil, del ordenador, no nos podemos olvidar del tú a tú o de leer un buen libro, como bien dices.
Un saludo,
Sara